Mi primer fracaso en una star-up

By | 26 marzo, 2014

rentamaquinaDicen los gurús que el fracaso es una herramienta para triunfar y que no se sigue adelante celebrando los éxitos, sino superando los fracasos. Con el post de hoy empiezo mi lista de fracasos.

En el año 2000 en pleno auge del sector de la construcción en España, me incorpore al equipo de trabajo de Rentamaquina.com

En aquel entonces, si  bien conocía los modelos de negocio en internet de B2C y y B2B, he de reconocer que no había oído hablar en mi vida ni de las “start-up” ni de las “stock options”. Y hablarle a alguien –en aquel momento- de una start-up tecnológica creadora de un portal internet B2B para el sector de la construcción y el alquiler de la maquinaria de la construcción era un verdadero ejercicio de frikismo, ya que los clientes potenciales: constructoras, promotoras y empresas dedicadas al alquiler de maquinaria para la construcción ganaban dinero por castigo, y consideraban que una plataforma que geolocalizaba la demanda de maquinaria para recibir multiofertas era prácticamente una pérdida de tiempo. Entonces, ni importaban los costes de producción ni tampoco el endeudamiento en la adquisición de maquinaria para satisfacer a la pujante demanda. Todo el pescado estaba vendido y el trajineo de comisiones era imparable.

Aquella experiencia, me dejó muy claro que lo importante no es tener una idea genial, sino que lo más importante es ajustarte a las necesidades del cliente. El cliente es la razón de ser de cualquier empresa, y si no enfocas tu esfuerzo a satisfacer sus necesidades estas condenado a muerte.

Rentamaquina.com era un proyecto impulsado por Construvia Interactiva, S.A. con el capital de diversas promotoras de tamaño medio y el despacho de abogados Cremades. La previsión de inversión que tenía a 4 años era de 6 millones de euros y esperaba facturar 30 millones de euros al año. Siendo su fuente de ingreso (principalmente) las cuotas que pagaban las empresas registradas 15.000 pesetas al mes. Es decir, unos 90 euros/mes.

Aunque mi paso por Rentamaquina, no me supuso una gran recompensa económica, despertó en mí una serie de habilidades y competencias que hoy serían impagables.

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