De la memoria anual a la redes sociales: El balance 2.0

By | 4 noviembre, 2013

Con el desembarco de las redes sociales en nuestras organizaciones, realizar la memoria de actividad se ha convertido en un interesante ejercicio del balance social de nuestra actividad. Seguro que pronto oiremos hablar del “Balance 2.0

Antes de la implementación de las redes sociales, la memoria de actividad aportaba transparencia y objetividad a la actividad que realizábamos ya sea de puertas para dentro o de puertas para fuera. Se trataba de una revisión o análisis en el que determinábamos qué habíamos hecho y si los objetivos se habían conseguido.

Con el uso de las redes sociales y la consiguiente huella digital, ha llegado la prueba del algodón a nuestras organizaciones, ya que la memoria de actividad la estamos construyendo en tiempo real, recogiendo las impresiones, el alcance, la repercusión, las opiniones, las críticas, las valoraciones, o incluso las quejas y los agradecimientos de los destinatarios de nuestra actividad.

Aunque hace unos años empezamos a incorporar de forma cuantitativa el alcance de nuestras acciones recopilando datos sobre número de seguidores, visualizaciones, publicaciones,  lo que gustaba, lo que no gustaba, lo que se compartía, etc. Ahora, y con la ayuda de las redes sociales, debemos dar un paso más, para analizar y valorar si cumplimos los objetivos a partir del feedback y opinión de nuestros grupos de interés, y no solo bajo nuestra perspectiva.

OTRA FORMA DE MEDIR

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