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Sentido y búsqueda del bien común en la gestión de lo público

Entrevista a Carlos Gil compañero y alcalde de la Vila de Benavites.

¿Es posible recuperar la confianza y credibilidad ante la ciudadanía? ¿Cómo hacerlo?

Debido a las circunstancias sociales que estamos viviendo, la desconfianza y la credibilidad se desvanecen a causa de una deficiente gestión política que no cumple con los criterios de eficacia, eficiencia y economía que deben caracterizar a los gestores públicos. Si a esto añadimos los numerosos casos de corrupción y mal uso de los fondos públicos, la desconfianza con “lo público” es creciente y la credibilidad que se percibe desde la ciudadanía queda sobradamente en entredicho.

Además, hay que considerar que la ciudadanía no percibe un valor añadido por los servicios que presta la Administración, sino que considera que sus impuestos se destinan, en un elevado porcentaje, a financiar estructuras políticas que no repercuten en beneficios a la ciudadanía.

Sin embargo, sí que es posible recuperar la confianza y la credibilidad de la ciudadanía, para lo que hay que establecer una hoja de ruta coherente y consistente que haga que el ciudadano vuelva a creer en la Administración y deje de percibirla como entes recaudadores con resultados escasos.

Esta hoja de ruta pasa por mejorar los principios de eficacia, eficiencia y economía en la gestión pública e informar al ciudadano de cual es el destino de sus impuestos, de forma que se deje atrás la imagen actual del “político” para potenciar la figura del buen gestor público. Consiguiendo que la ciudadanía recupere la percepción de que el servicio público es bueno y necesario, y que es el resultado de una presión tributaria administrada con responsabilidad, sería posible recuperar la confianza y la credibilidad de las administraciones, eso sí, en un proceso prolongado en el tiempo.

¿Cómo convertir la sostenibilidad y la responsabilidad en un pilar estratégico?

La sostenibilidad y responsabilidad deben ser un pilar estratégico de la gestión pública, para lo cual es necesario concienciar a la población de los problemas que nos rodean y del papel que la Administración puede hacer en este sentido. La reutilización de recursos, las energías renovables, el reciclado, etc. son actuaciones que resultan convenientes desde un punto de vista de sostenibilidad, pero que resultan caras en su aplicación. Debe alcanzarse un equilibrio que permita acometer las primeras sin que esto suponga un incremento excesivo del gasto público, puesto que, de ser así, dificultaría la recuperación de la confianza que hemos tratado en la cuestión anterior.

En cuanto a la responsabilidad, no puede obviarse como pilar estratégico en todos los sentidos, por cuanto es necesaria para el mantenimiento de la credibilidad y de la asignación conveniente de recursos.

¿Cómo gestionar intereses contrapuestos de los grupos de interés?

Los conflictos de intereses suelen convertirse en el talón de Aquiles de cualquier gestor. La imposibilidad de “contentar a todos” condiciona sobremanera la aplicación de determinadas políticas públicas y saber gestionar esos intereses contrapuestos es imprescindible para poder alcanzar una buena valoración como gestores.

Para ello, es imprescindible no tomar decisiones arbitrarias y explicar convenientemente cuales son los criterios, siempre objetivos, que se han seguido para tomar estas decisiones. Por supuesto, las decisiones que se tomen deben ser equitativas para que ningún grupo se sienta discriminado, pero la información debe considerarse un elemento fundamental para esta gestión.

¿Es posible crear el tan ansiado “valor compartido”?

Con los procesos actuales, no. Es necesario un cambio de procesos, que pasa por una redefinición adecuada de los mismos, un proceso de información a la ciudadanía y un cambio de paradigmas en la gestión pública.